RECUERDOS DE AYER Y DE HOY
Primera parte
(Septiembre de 2026)- por Norberto Giallombardo) - Por lo que leÃ, por lo que estoy viviendo desde la primera mitad del siglo XX y ante la circunstancia coyuntural que vive nuestra República, desde este rincón de las hornallas, que felizmente se mantienen encendidas, siento la necesidad de dejar, para quienes me sucedan, mis recuerdos.
Desde 1810, nuestra Argentina ha soportado tiempos de luchas internas y externas, desencuentros e incontables situaciones de inaceptables controversias. Aun asÃ, en sus primeros cien años, obtuvo la independencia, formó una República y llegó a ser una nación grande, próspera, libre y hospitalaria para todos los que quisieron habitar esta tierra preferida por las corrientes migratorias internacionales
Muchos argentinos tuvimos abuelos inmigrantes
que llegaron para trabajar y mucho tuvieron que ver con la grandeza de la Republica.
Fueron obreros, quinteros, comerciantes, etc., que no pidieron nada. Comenzaron a trabajar y compraron tierras que
pagaron con su trabajo. Fueron trabajadores propietarios. Accedieron a la
memorable clase media desde la pobreza e implantaron la cultura del
trabajo. Y asÃ, siempre creciendo, nos fuimos aproximando al Siglo XX. Y desde los albores de aquel Siglo, que ahora
quedó atrás, comenzaron
a florecer nuevas generaciones de argentinos que nacieron con muchas cosas
hechas y, en lugar de preservar y acrecentar lo recibido de generaciones
anteriores, iniciaron una era de nuevos desencuentros y formas de discutir por
el poder. Ya sea para reivindicar a los oprimidos, como asà también para
mantener poderes o acceder a ellos.
La historia de nuestra Argentina , a partir del aquel Siglo XX -el de los años locos- tuvo antecedentes variados; desencuentros polÃticos, primer asalto al poder constitucional y revoluciones continuadas, donde se dieron sobradas condiciones para el agotamiento del poder militar, ese mismo poder que en 1943 transitaba el final de la tristemente recordada "década infame" y que, en las idas y venidas de aquellos gobiernos castrenses, dieron en acertar con un ignoto Coronel que, con una empatÃa que ninguno de ellos habÃa logrado, pudo llegar a la clase obrera.
En una época fuimos niños "los
únicos privilegiados" y con el correr de los años, descubrimos que no
habÃamos sido los únicos privilegiados, porque despertamos ante quienes, ya
adultos y habiendo sido de otros partidos, se habÃan convertido
en militantes de un recién nacido poder polÃtico. Y
asÃ, como si se tratara de una moda a seguir, fueron tomando forma los dirigentes gremiales, que habiéndose
adjudicado el tÃtulo de Columna Vertebral del Movimiento, lograron reformas
laborales y, bajo la premisa de beneficiar a los obreros, acumularon poderes y
fortunas. También vimos como se obligaba a observar una doctrina nacional que
solo admitÃa lo que dictaba el oficialismo de entonces.
Lo sintetizado, no solo lo sabemos
los que nacimos en aquella época, y es justo reconocer que merece una delicada
minuciosidad que sobrepase a estas lÃneas de factura barrial y casera. No
por ello perderÃan valor estos recuerdos que me permiten traer a la memoria,
hechos y situaciones que se dieron durante mucho tiempo y que en no pocas
circunstancias, siguen repitiéndose
Y todo vino de repente; tras un Secretario de Trabajo y Previsión que llegó a decir lo que a muchos sedujo, más los movimientos posteriores para conseguir adhesiones, un nuevo lÃder fue endiosado y adorado por ilusionadas muchedumbres populares.
Aquel gobierno, retomó las
banderas de la justicia social y reivindicaciones que el pueblo reclamaba desde
finales del siglo XIX, gobernó a los argentinos de la cuarta década del pasado
Siglo XX, que lo apoyaron mayoritariamente.
Y fue al amparo de aquellos apoyos masivos, que
entre otras realizaciones, se compraron los viejos ferrocarriles cuando, ya
vetustos, habÃan cumplido la epopeya de unir gran parte del territorio. Aquellos
ferrocarriles que habiendo sido en sus principios beneficiosos para el negocio
de la polÃtica británica en estas tierras, también habÃan servido para fundar
pueblos, contribuyendo vitalmente a las economÃas regionales. Pero en lugar de
seguir expandiendo ese esencial servicio y revitalizarlo, como lo siguen
haciendo en muchos otros paÃses, se lo dejó que padeciera la falta de atención
y mantenimiento.
Fue en ese entonces que el plan
de aquellos militares (los que habÃan tomado el poder por la fuerza en 1930) resultó
exitoso, porque no perdieron el poder, coexistieron con el gobierno de turno
hasta que, ellos mismos, decidieron derrocarlo y -en 1955- entraron en una nueva era de
inestabilidad, negociaciones, negociados, pactos, sucesivos golpes de
cuarteles, y el triste final con una guerra indebida y no deseada –Malvinas-
que además de demostrar la pobreza profesional de quienes la decidieron, enlutaron
a las Fuerzas Armadas y a la República toda.
Aquel “movimiento”, en su
dilatada existencia, desde antes de perder a su lÃder, entró en una etapa de descomposición
polÃtica todavÃa no controlada. Ya en su tercera y última presidencia, el lÃder
(J.D.Perón) fue absorbido por sus
herederos y, ante su muerte, aquellos “herederos” lograron mantener sus feudos,
aún durante la sangrienta dictadura militar que sobrevino.
No debemos olvidar lo padecido durante las dictaduras militares, con y sin apoyos de sectores civiles. Como tampoco habrá que olvidar los tiempos de las guerrillas terroristas, con sus secuelas de muertos y desaparecidos, tanto por parte de esas guerrillas como del terrorismo de Estado. Tampoco pueden borrarse del recuerdo, los intentos de quienes no pudieron, o no supieron. retomar el camino del progreso nacional; Arturo Frondizi, Humberto Illia, Raúl AlfonsÃn y Mauricio Macri).
En un nuevo resurgimiento (1990) el peronismo fue copado por el menemismo, con cambios ideológicos, pero sin desarmar su legendaria cúpula de dirigentes polÃticos y gremiales. A partir de la sentencia de sobre los ferrocarriles "ramal que para, ramal que cierra” fueron bendecidos los “camioneros” (familia Moyano) que con métodos corporativos se apoderaron de la logÃstica, aumentando sus costos y perjudicando el desarrollo de la producción.
En los albores del nuevo siglo
-2003- el peronismo fue fagocitado
por el kirchnerismo, dejando un lamento histórico para la democracia de nuestro
paÃs. Demás estarÃa detallar los hechos de corrupción, delitos, mentiras,
despilfarros, abusos, robos y faltas cometidas por el matrimonio Kirchner y sus
varios acólitos.
Desde 2024, estamos ante acciones de cambios para el futuro, cambios que en democráticas elecciones fueron requeridos por una holgada mayorÃa de votantes, superior a como lo fueron las mayorÃas que antes votaron a quienes gobernaron hasta 2023. La suerte ya está echada y la realidad, tan cruda como se nos presenta es lo único que tenemos. No se trata de entregarle “cheques en blanco” a nuestro desbocado e insultador presidente, Javier Milei , ni tampoco se trata de atacarlo con fines rayanos en el delirio. Este señor deberá ser presidente durante el tiempo que determina la Ley. Los lÃmites para el mandato de este presidente -y para los que le sucedan- son los que fija la Constitución Nacional.
A manera de corolario para esta primera parte, me
permito agregar dos frases, de las tantas que pronunció Domingo Fautstno
Sarmiento; “Fui nombrado presidente de la República y
no de mis amigos” -"No está prohibido que un
hermano del presidente sea ministro, pero la decencia lo impide".
Ahora yo, a mis noventa años, reconozco
haber pertenecido a la generación de argentinos que fracasó en la tarea de afianzar
los logros de generaciones anteriores. Acepto que haya quienes tengan recuerdos
distintos a los mÃos y con un VIVA LA LIBERTAD, sin necesidad de ningún
exabrupto, invito a todos a hermanarnos en el
esfuerzo para recobrar la grandeza de nuestra patria. N.G.
Post a Comment